domingo, 28 de octubre de 2012

El Repetidor Catedrático


Soy o me considero muy observador, lo que me lleva a analizar a las personas que forman parte de mi vida cotidiana y a clasificarlas según sus características. Cuando encuentro a varios individuos que reúnen un conjunto de rasgos físicos o espirituales similares, mentalmente los agrupo y les doy una denominación, como subsumiéndolos en una subespecie humana inventada por mí. En cierto modo, se puede decir que me comporto como si fuese un entomólogo y el ser humano un insecto.
Puede parecer, en un principio, un ejercicio muy complejo, pero no lo es. En realidad, muchas personas lo realizan diariamente, aunque quizás de forma inconsciente. Llamar a alguien empollón, algo que todo el mundo hace cotidianamente, vendría a ser un ejemplo de esta operación de subsunción, pues supone catalogar a ese alguien, incluirlo dentro de un grupo imaginario de personas, el de los empollones, debido a sus peculiaridades. Como puede apreciarse, el concepto de empollón viene a constituir algo así como una subespecie humana, que engloba a un conjunto de individuos que presentan semejanzas de distinta índole.
Queda demostrado, pues, que la mayoría tenemos este hábito de categorización, la mayoría procedemos en nuestra vida diaria como entomólogos de lo humano, clasificándonos entre nosotros como si fuésemos meros insectos.
He hecho esta breve introducción sólo para que el lector pueda entenderme cuando digo que, recientemente, he descubierto y catalogado a una nueva subespecie humana: la del Repetidor Catedrático. Sobre ella poco o nada se ha dicho hasta el momento; por eso he creído conveniente dejar transcritas mis reflexiones sobre la clase de persona que pertenece a esta variedad humana. Así pues, el estudio de sus rasgos característicos constituye el objeto central de este artículo.
¿Qué o quién es el Repetidor Catedrático? El  Repetidor Catedrático es, en primer lugar, un estudiante repetidor, un alumno que vuelve a cursar una asignatura determinada (o varias, o todas) porque la suspendió en un curso anterior. Lo singular de este repetidor es que no cursa la asignatura que suspendió con humildad y discreción, como harían muchos repetidores para pasar desapercibidos entre sus nuevos compañeros de uno o varios cursos inferiores y hacer menos notoria su vergonzosa condición de suspendidos y de repetidores. Al contrario; el  Repetidor Catedrático no adopta una actitud pasiva en las clases de la asignatura repetida, sino activa, participativa, poco o nada discreta. En vez de avergonzarse por haberla suspendido, se aprovecha de que ya cursó y estudió (aunque deficientemente y sin éxito) lo que se imparte en clase, de que más o menos tienen nociones básicas del temario que explica el profesor, para fardar de conocimientos ante sus nuevos y todavía ignorantes compañeros.
¿Y cómo farda el Repetidor Catedrático? Pues participando mucho en clase, haciendo preguntas cuya respuesta conoce perfectamente y que incluso se atreve a dar, contestándose a sí mismo. De este modo, se convierte, en apariencia, en el más empollón y en el más participativo de los estudiantes de esa asignatura.
En resumen, como el Repetidor Catedrático ya se sabe un poco la asignatura porque ya la cursó en una ocasión anterior, trata de destacar y hacerse el inteligente ante los demás, que no tienen aun ningún conocimiento de esa asignatura porque la cursan por primera vez. Su comportamiento, en cierto sentido, es el de un Catedrático, pues actúa como si ya lo supiese todo de aquella materia. Por eso he decidió denominar a las personas que se conducen de esta manera Repetidores Catedráticos.
Obviamente no todo aquel que repite una determinada asignatura se convierte ya directamente en Repetidor Catedrático. En mi opinión dos son las características que determinan que un repetidor normal pase a convertirse en un  Repetidor Catedrático: pedantería y ambición. Es la pedantería la hace que esta clase de persona quiera presumir de conocimientos y llamar la atención, mientras que es la ambición la que origina su deseo de destacar académicamente, ahora que al fin puede, entre sus nuevos e ignorantes compañeros. Un repetidor puede convertirse, pues, en Repetidor Catedrático en la medida en que sea pedante, vanidoso, gustoso de ser el centro de atención, y ambicioso. Si carece de estos atributos, difícilmente se convertirá, incluso aunque repita una determinada asignatura, en Repetidor Catedrático.
Llegados a este punto, habiendo localizado y separado de entre toda la fauna universitaria al espécimen, es necesario preguntarse: ¿esta clase de personaje es nocivo para la Universidad? ¿Constituyen los Repetidores Catedráticos un cáncer para cualquier Universidad, que deba ser extirpado? En mi opinión, no. Por varios motivos; principalmente, porque el Repetidor Catedrático es totalmente inofensivo. El único mal que hace es el de importunar un poco en clase, debido a su participación excesiva y pedante.  No es más que un personaje un tanto ingenuo y ridículo; alguien que cree que se ha convertido en un buen estudiante sólo por tener unas pocas nociones más de la asignatura que sus primerizos compañeros. En el fondo seguirá siendo un mediocre y pronto quedará sumergido en su mediocridad, a medida que el curso avance y sus compañeros vayan adquiriendo los conocimientos para los que él va a necesitar dos años como mínimo. No debe olvidarse que es sólo un repetidor, y que destaca y participa tanto en clase no porque sea un estudiante modélico, sino precisamente por lo contrario: por malo, por repetir, porque ya ha cursado y estudiado la lección anteriormente.
Creo que muchos estudiantes se convierten, en un momento u otro de su vida estudiantil, en Repetidores Catedráticos. Es como un trance inevitable. Por ejemplo y sin ir más lejos, yo mismo confieso haberme convertido en Repetidor Catedrático en alguna asignatura de entre las varias que, por desgracia, repito. Supongo que el ser humano no puede evitar intentar destacar, incluso aunque no sea por sus propios méritos sino aprovechándose de las circunstanciales carencias de los demás.



1 comentario:

  1. M' agrada la crítica que fas del subgrup de repetidors catedràtics. Estic d' acord amb moltes de les afirmacions que fas, a tots ens agrada destacar alguna vegada ( per a millor, evidentment) sentir-nos " admirats" i que els altres ens demanin apunts i ens preguntin dubtes, quan de fet, no sabem gaire més que ells, del contrari no estaries repetint.
    Enhorabona per tornar a escriure, espero que segueixis publicant com en els " vells temps"

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