sábado, 13 de octubre de 2012

Sobre empollonas

He vivido toda mi etapa escolar rodeado de empollonas, una especie humana que suele habitar en institutos y universidades. Tras observarlas y estudiarlas atentamente durante muchos años, he llegado a saber con certeza qué es lo que las caracteriza y diferencia del resto de criaturas de este mundo.

Para empezar, físicamente las empollonas son fácilmente distinguibles porque andan encorvadas, como en posición fetal, agarrando casi con avaricia los libros, carpetas y libretas de apuntes de los que se sirven para su supervivencia académica. Se visten con pulcritud, se perfuman y se acicalan meticulosamente con la intención de causar buena impresión a los profesores, y para que así éstos, seducidos por su intachable apariencia, de entrada tiendan a ponerles buenas puntuaciones en los exámenes.

A nivel intelectual o psicológico, también he conseguido averiguar de ellas alguna cosa. Pese a que poseen mucha capacidad de concentración y grandes aptitudes para sintetizar la información que reciben del exterior, y pese a su bonita caligrafía, entendible y ordenada, su mirada ovejuna, inexpresiva y vacía de contenido, y su total falta de inquietudes intelectuales que vayan más allá de lo estrictamente académico, evidencia lo limitada que es en general su inteligencia. No obstante, y aunque se trata de un personaje más bien vulgar que carece de interés por lo anodina y silenciosa que es su existencia, de los diversos tipos de criaturas humanas que componen la fauna escolar y universitaria, la empollona es sin duda la más capacitada para la supervivencia académica.


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